¿Es el cigarro electrónico buena opción?

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El cigarro electrónico se presentó como la nueva opción para dejar de fumar, pero ¿es posible? ¿Cómo funciona?

Su uso se está generalizando, hasta tal punto que se hace difícil no encontrar a alguien en nuestro círculo de familiares o amigos que no haya probado o sea usuario del cigarro electrónico.

Principalmente hemos sabido de él o bien como un método efectivo y definitivo que nos ayudará a dejar de fumar tabaco. Que ayudará al fumador a lidiar con su adicción a la nicotina hasta que ésta desaparezca, o bien como una manera segura de poder fumar.

Sin molestar ni intoxicar a las personas que están a nuestro alrededor, evitando que nuestro entorno se convierta también en víctima de nuestra adicción, y haciéndonos creer que las personas que están sentadas a nuestro lado dejarán de ser fumadores pasivos.

El uso del cigarro electrónico se está normalizando y popularizando hasta el extremo de que no sólo podemos comprarlo con todas las facilidades por internet.

Sino que ya no es nada extraño encontrarlos cerca de nuestra casa, en los estancos como una alternativa más a nuestro paquete de tabaco, en centros comerciales con tiendas específicas de cigarrillos electrónicos e incluso en farmacias y parafarmacias.

¿Qué es el cigarrillo electrónico?

La versión que conocemos actualmente del cigarro electrónico, fue creada en China en el año 2004. Están fabricados en acero inoxidable, disponen de una cámara o depósito que contiene el líquido que se convertirá en vapor, que está en la parte superior del cigarro electrónico y que se llama vaporizador.

Una batería de litio recargable similar a la de los teléfonos móviles, ubicada en el cuerpo del cigarrillo electrónico, alimenta al vaporizador. Y que como en el caso de las baterías de nuestro teléfonos móviles, cuanto mayor sea su amperaje mayor será su autonomía y capacidad de carga.

El cigarrillo electrónico también dispone de una luz led, que se encenderá cuando estemos inhalando o parpadeará cuando la batería del dispositivo se esté agotando.

Por último, el cigarro electrónico cuenta con un atomizador, una especie de bobina calefactora que calienta y vaporiza el líquido.

Es decir, una resistencia que llega a alcanzar una gran temperatura, para conseguir calentar el líquido y convertirlo en el vapor que absorbemos, es muy parecida al encendedor de un coche, pero de una dimensión mucho menor.

cigarro electrónico

¿Cómo funciona?

Aunque en el mercado podemos encontrar distintas modalidades de cigarrillo electrónico, el funcionamiento siempre es el mismo.

Al fumar o aspirar, se activa el dispositivo, se vaporiza el líquido, y el fumador inhala el vapor, de ahí que otro término utilizado para los usuarios de este tipo de dispositivos sea “vapeador”, ya que al absorber “vapea”.

Para mayor atractivo de este producto, encontramos distintos tipos de recargas, dependiendo del formato de cigarro electrónico que escojamos. Recuerda que todos debemos cuidar nuestros pulmones los medicamentos como pulmonarom son una buena opción.

Encontraremos atomizadores de cartuchos intercambiables o bien líquidos para rellenar nosotros mismos nuestro dispositivo. Cuando el formato de nuestro atomizador, que es la zona donde se almacena el líquido del cigarrillo electrónico y se transforma en vapor, tenga depósito.

¿Qué contiene el cigarrillo electrónico?

Podemos encontrar en el mercado una gran variedad de recambios para el cigarro electrónico, que nos facilitarán no cansarnos de este producto. Porque ofrecen gran variedad de sabores y aromas, desde los más tradicionales.

Catalogados según su similitud con el sabor de nuestra marca habitual de tabaco tradicional y por supuesto si es light, negro o rubio, hasta mentolados, con sabor a whisky, ron o a café.

Toda la variedad de frutas que podamos imaginar, incluyendo las más exóticas, con sabor a postres, como caramelo y chocolate o vainilla, e incluso con sabor a marihuana. También podemos optar por la versión con o sin nicotina de todos los formatos que acabamos de citar.

Es importante recalcar, que la fabricación de estos productos se hace sin ningún tipo de control sanitario.

Una inocuidad no demostrada

La Organización Mundial de la Salud, tampoco considera el cigarro electrónico como una alternativa fiable y legítima para las personas que están intentando dejar de fumar tabaco. Ya que sus estudios no han conseguido demostrar la inocuidad de este tipo de productos.

Si reemplazamos un cigarrillo tradicional por un cigarrillo electrónico, no sólo no evitaremos los riesgos de adicción a la nicotina. Sino que hará más difícil superar la dependencia psicológica, ya que no abandonaremos el ritual del cigarrillo.

Otra de las principales preocupaciones de los detractores, es la venta del cigarro electrónico por internet, ya que es muy fácil adquirirlo sin requisitos de edad.

Son asequibles y más baratos que el tabaco convencional, lo que hace que se convierta en otro aliciente para pasarse al cigarrillo electrónico. Y además se sigue vendiendo como algo inocuo, sin un prospecto o indicaciones de los posibles efectos adversos para la salud.

Esto puede traer como consecuencia que los más jóvenes, atraídos por la variedad de sabores y aromas disponibles, el precio. La popularidad del producto y la falsa imagen de seguridad que nos ofrecen, acaben volviéndose adictos a la nicotina o acaben por fumar tabaco tradicional.

Actualmente, más del 70% de los usuarios del cigarrillo electrónico lo combinan con fumar tabaco tradicional.

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